Vivir el presente del niño

Vivir el presente del niño y no su futuro

Vivir el presente del niño y no su futuro es algo a lo que normalmente no prestamos mucha atención, pero que sin embargo es de crucial importancia. Por ello, el director de El sitio de tu recreo nos ofreció en una charla realizada en sus escuelas sus conocimientos y sugerencias.

Joaquín Ortega, nos habló en la charla «Presente del niño y no futuro» de cómo los padres y las madres estamos más preocupados por cuándo nuestro bebé va a caminar, hablar o pensar, en lugar de estar disfrutando el momento presente que estamos viviendo. Y por ello, esta situación hace que nos creemos miedos a cosas que aún no sabemos si pasarán.

Pautas básicas para vivir el presente de tu hijo

Por eso, te facilitamos unas pautas básicas para estar en el presente y no futuro en el mundo del niño:

  • Escuchar a los niños y niñas y escucharnos a nosotros mismos

A veces tenemos miedo a no saber afrontar lo que nos tienen que decir.

Es muy importante que en nuestra respuesta escuchemos, y:

    • Seamos coherentes entre lo que decimos y lo que sentimos, ya que los niños y niñas leen nuestras emociones.
    • No escondamos nuestra fragilidad o nuestras emociones.
  • Compartir tiempo con tu hijo e hija

A menudo tenemos sentimientos de culpa por trabajar fuera de casa y tener que dejar a nuestro hijo o hija con otra persona. Nos cuesta mucho separarnos de ellos y nos surgen miedos a ser malos padres o madres.

Al respecto de esto es importante:

    • Estar en consonancia con uno mismo, vivir el presente de nuestra propia situación.
    • Saber aprovechar el tiempo y espacio que se comparte con tu hijo o hija. Hay que estar presente las horas (sean muchas o pocas) que se compartan con el niño.

No te mates trabajando todo el día para darles “lo mejor” a tus hijos. Cuando ellos crezcan no recordarán aquellos juguetes caros que les compraste, lo que recordarán será el tiempo y los gratos momentos que pasaron contigo.

  • Ser un buen ejemplo para tu hijo o hija

Aprende a ser una persona de verdad, que intente ayudar al mundo y bondadosa con su entorno, ya que el niño o la niña lo percibe todo.

Por supuesto, también perciben que habitualmente vamos demasiado deprisa, hay momentos en los que hay que disfrutar con ellos y también hay otros en los que te tienes que cuidar como padre o madre.

Es muy importante recordar que si no me cuido, no podré enseñar a mi hijo o hija a cuidarse.

  • Establecer límites de seguridad es una manera de quererlo y de quererte

Si no ponemos esos límites en nuestras casas las cuales están hechas para vivir adultos, tendremos miedo de que les pueda pasar algo y por ello, les tendremos retenidos y no les dejaremos jugar en libertad.

En ese sentido, es importante poner límites de seguridad para no estar todo el tiempo pendientes de los posibles peligros y gestionando pequeños miedos y conflictos con el niño o niña y esto nos impedirá estar al 100 % por él o ella.

  • No sobreproteger y darles el espacio que necesitan

Se debe confiar en los niños y niñas, mirando, observando lo que pueden hacer y lo que no, desde la tranquilidad de que siempre vas a estar acompañándolo o acompañándola. Vivir el presente es observar, confiar y acompañar.

  • Trabajar la rigidez

La rigidez nos lleva a vivir en conflicto, ya que estar excesivamente temeroso o demasiado reactivo, hace que en cuanto tu hijo o hija se salga de la línea marcada, vendrá el enfado.

Por ello hay que fomentar la confianza y marcar la dirección con belleza, tranquilidad y con un ritmo más lento.

  • No gritar

Hay que aprender a gestionar antes nuestras propias emociones. Los niños y niñas buscan referentes firmes, tranquilos, que les puedan acompañar (también en sus fracasos).

  • Ser coherentes

Intenta tener un buen ritmo de vida, vivir en sintonía, por ejemplo estableciendo horarios y ritmos de comidas, descanso, y ofrecer y vivir actividades y juegos acordes a su edad y cubrir sus necesidades.

  • Ten cuidado con las expectativas

En este sentido hay un gran peso social, ya que las expectativas nos alejan del momento presente.

Acabamos transmitiendo un mensaje de inquietud cuando las expectativas nos llevan a realizar muchas actividades sin sentido (sólo para que el niño no se aburra, para que los padres puedan trabajar…) y esto solo da lugar a niños inquietos, que es una de las grandes problemáticas actuales.

Cada vez que pensamos en el futuro, nos estamos olvidando del niño o niña que tenemos delante.

Joaquin Ortega

Joaquin Ortega

Educador, economista y escritor.

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2 comentarios en “Vivir el presente del niño y no su futuro”

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