Elegir su primera escuela: consejos y recomendaciones.

21/08/2019

Elegir la primera escuela de nuestros hijos e hijas puede ser uno de los momentos más difíciles de la crianza.

La decisión debe estar basada en lo que, como padres, sentimos que es mejor para nuestro hijo o hija. Habrá familias que prioricen la cercanía al hogar; otros, la excelencia intelectual, las instalaciones; otros buscarán un acompañamiento más centrado en los pequeños.

En cualquier caso, la decisión deben tomarla los padres y madres desde su sabiduría interior y sus necesidades como familia, sin dejarse llevar por ningún tipo de presión, ya sean amigos, familia u otros padres de su entorno.

Antes de elegir, es vital que los padres y madres pregunten todas las dudas a los responsables del jardín de infancia, de esta forma quedarán muy satisfechos con su decisión. En El sitio de tu recreo queremos que nos preguntéis todo antes de decidir, pero también durante el curso. Nos reunimos con todas las familias y favorecemos la comunicación entre los educadores y educadoras y los padres y madres, porque para nosotros cada niño es acompañado según sus necesidades únicas.

 

El compromiso

Tras el primer paso, que es la decisión, viene un concepto muy importante en mi opinión: es el compromiso. Especialmente en estas pedagogías conscientes que defienden el desarrollo libre y el acompañamiento respetuoso del niño o la niña, es crucial que la familia confíe al cien por cien en el equipo educativo y viceversa, que trabajen de la mano en casa y en el centro. Mi consejo es seguir las pautas que te recomiendan los profesionales, siempre adaptándolo a tus horarios y vida familiar, pero cuanto antes se adapte la familia al nuevo ritmo, mucho mejor. Su primera escuela será el hogar fuera del hogar, el compromiso es un paso básico.

 

Las lágrimas del primer día de escuela

El primer día: ¿habrá lágrimas?

Antes de salir de casa, casi todos los padres hoy en día están preocupados por el proceso de adaptación. Este periodo dura unos tres meses haya lágrimas o no. Nuestra hija o hijo puede quedarse llorando el primer día o también puede llorar al segundo día, o a la semana. Ésta y otras señales físicas son totalmente normales, pues a esa edad el pequeño se expresa mediante su cuerpo.

 

 

Lo más importante es que el adulto sea consciente de que el sentimiento que le embargue a la madre o al padre es el que le transmitirá a su hijo. Si le dejamos con pena, el pequeño sentirá pena; si le dejamos preocupados, el niño se sentirá inquieto; si lo hacemos con alegría, entrará alegre a su escuela. Yo recomiendo que los padres y madres sientan la garantía de que han elegido lo mejor; esa sensación de garantía le proporciona al niño o a la niña más seguridad.

Si lo importante para nosotros ya lo hemos encontrado en un centro educativo, quitemos hierro al resto de los detalles, celebremos que el mundo de nuestro hijo crece, que va a conocer a gente nueva y que da un paso más hacia su propia vida.

En lo que se refiere al periodo de adaptación, la madre o el padre va a estar presente en todo momento en el jardín de infancia. No somos partidarios de que la despedida se alargue mucho, pero sí nos encargamos de que la madre no pierda presencia emocional en esos momentos difíciles. Pero esa presencia emocional debe llevarse a cabo desde la verdad. Con la verdad, respetamos a la niña o al niño.

 

Naturalidad y acompañamiento

En el jardín de infancia El sitio de tu recreo nos ocupamos de las necesidades específicas de cada niño o niña. Y no desde una etiqueta o una plantilla, sino desde las necesidades del niño en cada momento de su proceso, en cada momento del transcurso de la mañana, de la semana o del trimestre, en todo el tiempo que disfruta de su primera escuela.

Trabajamos acompañando esas necesidades con una actividad o material adecuado, pero no imponemos un horario o una actividad según un esquema establecido, sino que, tras la observación del niño, le facilitamos lo que precisa. Pase lo que pase, las criaturas siempre van a estar acompañadas, por lo que el proceso de adaptación va a ser más amable.

Todo es muy libre en nuestras instalaciones, a cada familia la acogemos tal y como está cuando decide confiarnos a sus hijos, con total naturalidad y compañía integral a todos sus miembros y en cualquier momento. En este caminar juntos nos ocupamos mucho de no dramatizar ningún problema que nos encontremos. Es decir, vamos a lo importante y quitamos hierro a lo que no lo es para poner la dirección en el verdadero objetivo de cada momento personal o familiar.

Tras la decisión de las familias y el compromiso mutuo, nosotros ponemos a su disposición nuestra cuidada estructura para que todas sientan nuestros centros como un segundo hogar, donde trabajar juntos y proporcionar a los pequeños la mayor felicidad.

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