LA EDAD INVISIBLE

26/11/2019

Bienvenidos a La edad invisible.En este, su primer libro, Joaquín Ortega nos abre las puertas a esta etapa fascinante del desarrollo infantil que abarca los siete primeros años de vida, esos primeros años que pasan volando pero que son al mismo tiempo tan cruciales.

Las ideas pedagógicas que Joaquín transmite con su especial hacer, con aliento y pulso literarios, no son solo fruto de sus extensos conocimientos y especialización, sino también de sus experiencias contrastadas.

No son meros propósitos, son observaciones obtenidas tras diez años de trabajo y aplicación práctica de los preceptos de su proyecto educativo, la crianza consciente, en las dos escuelas infantiles de El sitio de tu recreo, de las que es fundador y director en el castizo barrio de Chamberí, en Madrid.

Joaquín nos presenta con propia fascinación lo que para él mismo supuso un cambio de paradigma, la concepción de la crianza como un proceso de acompañamiento al niño, desde la base de un profundo respeto por su esencia y por sus necesidades, las que el propio niño expresa, y no las que los adultos proyectamos, que nos son sino proyección de nuestras propias expectativas.

 

VOLUNTAD DE EDUCAR

 

En la primera parte de este viaje, desde las esquinas de un campo de fútbol en Cobán, Guatemala, Joaquín despierta nuestra curiosidad presentando la primera y fundamental necesidad infantil, aquella que frecuentemente olvidamos y que no es otra que el juego libre.

¿Qué es para un niño jugar sino un anhelo, una pulsión?

Y al mismo tiempo es una herramienta imprescindible para percibir la realidad de su mundo y para experimentar sus primeros retos y frustraciones, para relacionarse con sus iguales y con los adultos.

Dice un pedagogo de educación Waldorf, Frans Carlgren, que los cuidadores y educadores de jardín de infancia y los niños encuentran en el juego su espacio vital, sus conversaciones y también las situacioneLa edad invisible . Juego libres pedagógicas vivas en las que el adulto puede, donde y cuando sea necesario, intervenir, allanar, alentar, calmar y poner orden con amabilidad.

Y es con esta perspectiva que Joaquín Ortega desarrolla las bases de la crianza consciente en la primera parte de este libro, las necesidades reales que los adultos debemos atender en estos tres primeros años de cuidado, que no son otras que las necesidades de afecto, seguridad, ritmo, descanso y alimentación saludable.

“Necesidades básicas y como compañeras, normas básicas”.

Punto por punto Joaquín desgrana el modo en que los adultos podemos acompañar de manera amorosa pero efectiva a nuestros hijos e hijas, nos coge de la mano y nos ayuda a observar y entender. Y también nos recuerda que no debemos olvidarnos en el camino de nosotros mismos, de nuestras propias necesidades y esencia y de nuestros ritmos.

¿Qué juguetes escogemos para nuestros hijos? ¿Cómo les ayudamos a enfrentar sus primeras frustraciones y retos? ¿Cómo colaboramos en el proceso de obtención de su propia independencia, sin caer en la sobreprotección? ¿Cómo establecemos los límites que son parte esencial en la obtención de ritmos saludables y en la percepción de seguridad que tanto necesitan? El cómo en muchos casos es más importante que el porqué, y en todas estas cuestiones el sistema de valores de cada unidad familiar, su propia concepción de lo que es importante, es único, especial y propio.

“Cada pequeño es un ser que no cesa de transformarse, fisiológica, emocional, mental y anímicamente, y cada uno es distinto, desde luego, y no hay en modo alguno que igualarles ni forzarles a que respondan a teoría general alguna”.

Desde esta unicidad, la búsqueda de las familias de su propio acompañamiento es una tarea de suma importancia. La búsqueda de su propia dirección, sí, pero una dirección desde la tranquilidad que supone saberse apoyado por los educadores que comparten la supervisión del desarrollo de sus hijas e hijos, remando todos con igual interés, dedicación y esfuerzo.

 

UN SOÑADOR PARA UN PUEBLO

 

En la segunda parte de su obra, titulada Un soñador para un pueblo, Joaquín da un paso más y desde la singularidad de los temperamentos humanos nos habla de nuestra responsabilidad social.

“Individuo, familia, comunidad y sociedad. Un recorrido orgánico”.

La edad invisible - Un soñador para un pueblo       Y por ello un recorrido en el que nuestra influencia es determinante, puesto que, aunque no debemos dejarnos abrumar, el modo en que tratemos la educación de nuestros hijos e hijas desde lo particular de su esencia tendrá no pocas consecuencias en la configuración del mundo que les dejemos en herencia y que tendrán que liderar.

“La responsabilidad: algo troncal cuando aparece un niño en nuestras vidas. Se alza en ellas como el compromiso verdadero, el único realmente ineludible. Y tener, o crear, el tiempo y la atención y la oportunidad para cumplirlo se convierte en lo más valioso de los días”.

Nunca han sido estas palabras más ciertas que ahora, cuando el tiempo es la moneda más preciada que tenemos, el bien más escaso y difícil de repartir.

Pero nos recuerda Joaquín que no estamos solos en este camino, sino que el triángulo educativo se conforma de tres ejes, que familias, educadores y pediatras vigilan de manera colaborativa. Como padres en ocasiones nos volvemos locos por estar informados sobre el mejor modo de criar a nuestros hijos e hijas, cuando tanta información no nos ayuda.

Nos recomiendan las palabras del autor que debemos, por tanto, cambiar la urgencia y la acumulación de datos, por la tendencia a informarnos dónde y con quienes podemos obtener la confianza, pertinencia y profesionalidad.

En los últimos capítulos de esta obra se abunda en la importancia de los vértices médico y pedagógico del triángulo educativo, incidiendo en la importancia de recurrir a los profesionales a la hora de resolver las múltiples dudas que asaltan a las familias a lo largo de la crianza, desde la seguridad de un único criterio y dirección.

La edad invisible - La observación y el acompañamiento

Por último, el autor nos exhorta a salir de nuestra zona de confort, a obviar las posiciones establecidas y a cuestionar la veracidad de la sociedad que nos rodea.

“¿Por qué nos sigue pareciendo extraordinario que una iniciativa educativa determinada se lleve a cabo sin impedimentos? ¿O que una mejora pedagógica sea sencilla y socialmente fácil? ¿O que no se pierda de vista la sinergia entre el crecimiento de un infante y el desarrollo de una sociedad? ¿O que se mejore, dignifique y valore la formación de los profesionales de las guarderías? ¿O que se distribuyan los recursos de una manera sabia?”.

La relación constante entre el interior y el exterior, la influencia de la autoeducación en la educación de otro, la responsabilidad al encarar las acciones educativas privadas, personales y la de afrontar las públicas, comunitarias y sociales. Observar y no quedarnos ahí, avanzar, participar y conformar nuestra sociedad, nuestro futuro y el de nuestros hijos e hijas con responsabilidad.

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