La alimentación saludable en la crianza

03/07/2019

La alimentación saludable en la crianza es un de los temas que más preocupan a los padres con hijos e hijas entre 0 y 7 años.

Lara Marín López es nutricionista y enfermera, especialista en alimentación saludable además de coach de nutrición para familia e infancia. 

Siempre escuchamos hablar de baby led weaning o de alimentación en la infancia. También encontramos mucha información para los adultos. Dieta paleo, dieta disociada, dieta sin gluten… ¿Pero qué pasa cuando somos una familia? ¿Qué ocurre cuando comemos juntos en la mesa? ¿Cuánto nos mueve la llegada de un hijo o una hija a nivel alimentario?

Cuando nace un bebé, al principio toda nuestra energía se vuelca en la supervivencia de ese ser. Sólo nos importa que coma y duerma. De hecho, durante los primeros meses, esa pareja va comiendo como puede. A veces malcomiendo, otras veces según la organización familiar y la red que tenga comen mejor. Pero poco a poco va llegando una calma relativa. Podemos volver a conectar un poco con nuestra esencia. Podemos empezar a cocinar. El bebé empieza a comer sus primeros alimentos. El bebé se come nuestra comida. Y aquí es donde empieza el viaje.

Hay familias que casi por accidente descubren nuevas cocciones (normalmente más sanas) como el vapor. Incluso puede que descubran alimentos (sobretodo verduras y cereales sin gluten como el trigo sarraceno). Lo mejor de esta llegada es que si es de manera natural y paulatina, toda la familia va incorporando nuevos hábitos alimentarios que perdurarán en el tiempo y serán una parte más de esa familia. Otras veces, nos volvemos un poco locos y queremos que nuestros hijos mejoren la especie, y nos empeñamos en darles de comer alimentos que nunca jamás comeremos nosotros. De la noche a la mañana aparecen en casa infinidad de harinas ecológicas nuevas, un sinfín de alimentos  y por supuesto, de aparatos para cocinarlos. Puede que esto se mantenga y se integre en la familia, pero lo que suele ocurrir es que esto nos dura un par de semanas como mucho. Y después volvemos a lo de siempre. No tenemos tiempo para aprender a usar la nueva termomix, ni para cocinar, ni ganas ni imaginación. Y en todo ese proceso no nos quedamos con ninguno de los cambios introducidos. Terminamos frustrados y con pocas ganas de más.

Con todo esto no quiero decir que no haya que mejorar la alimentación o realizar cambios con la llegada de nuestros hijos. Al contrario. Claro que sí. Cualquier mejora que repercuta en nuestra salud siempre será beneficiosa.

Lo que quiero decir es que tenemos que hacer cambios con calma, integrándolos y adaptándolos a la familia que somos. No por modas. No porque a la influencer de Instagram le va de maravilla y tiene a sus 3 hijos perfectos sanísimos. Tenemos que mantener nuestra esencia. Nuestra originalidad. Y de paso, comer brócoli al vapor.

Para ello, vamos a darnos un espacio de autoreflexión, de autoevaluación. Pensemos en qué clase de persona soy, cómo me alimento, dónde compro, a qué velocidad, cómo cocino para mí… Pero empezando por nosotros. Todo lo demás llegará solo.

Nuestros hijos nos observan e imitan mucho más de lo que imaginamos.

Por supuesto, nos imitarán mucho más si nos comemos un helado que un plato de judías verdes. Por ello, tenemos que bajar el listón con ellos. De esa manera lo estaremos bajando con nosotros mismos.

Sería bonito que en un futuro los niños entendieran que la comida sana está muy rica, eso nos hará ser una sociedad más consciente, y no tendremos tantos juicios sobre la comida.

 

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