CUIDADOS BÁSICOS DEL NIÑO

05/12/2018

¿Qué es para ti cuidar? Esta es la primer pregunta que deberíamos plantearnos antes de afrontar el cuidado del niño y de cualquier persona.

Cuidar puede llevar implícitos otros significados como proteger, mimar, consolar, asistir, etc. Pero para Sagrario de la Peña, enfermera con más de 20 años de experiencia profesional, CUIDAR es detectar las necesidades del otro, cuáles de ellas puede cubrir la persona por sí misma, para cuáles necesita ayuda, cuáles son las que el/la cuidador/a puede cubrir, cuáles son las que debe cubrir y cómo está el cuidador/a  para hacerlo. 

Sagrario estuvo en El Sitio de Tu Recreo y nos habló durante casi dos horas de cómo cuidar al niño. Hubo una palabra que se repitió varias veces: RESPETO.

El respeto es fundamental en nuestra vida e indispensable a la hora de cuidar. Debemos respetarnos primero a nosotros mismos y luego a los demás.

RESPETO

Seguramente todos tengamos que cuidar a alguien en algún momento de nuestra vida, o igual no, pero lo que sí hemos de hacer SIEMPRE es cuidarnos a nosotros mismos.

Respecto al cuidado de nuestros hijos pequeños hay que estar tranquilos, hacerlo lo mejor que sabemos, estar atentos, escucharles, poder detectar y cubrir sus necesidades, y establecer límites, siempre con amor.

Con los niños, sobre todo cuando son nuestros hijos, esos límites no están tan claros. Y nuestro amor incondicional por ellos nos lleva a traspasarlos en muchas ocasiones. Nos buscan los límites y cada día nos piden más, así que nuestro deber es saber hasta dónde podemos llegar y evitar pasar del cuidado al mimo. Algo que no favorece ni a pequeños ni a mayores.

Los niños no vienen al mundo con un manual de instrucciones, ni nadie nos ha enseñado a ser papás, ni mamás, por lo que ante todas las dudas que nos surgen continuamente en su educación,  es importante tener en cuenta que vamos a conseguir cuidar mejor a nuestros hijos si nos respetamos primero a nosotros mismos y también a los demás.

Nuestros hijos siempre nos están enseñando. Tenemos que ser conscientes de nuestro lugar para poder ser lo más honrados en nuestra educación.

Los primeros años de vida del niño son fundamentales. Durante este tiempo son seres totalmente dependientes y necesitan a sus padres en todo momento. Así que la importancia de quién cuida tiene un valor primordial en este tiempo, ya que es la base en la que se sustentará el resto de su vida.  Un buen ambiente familiar y hogareño, alimentación saludable, el cuidado de los ritmos naturales; son imprescindible para un desarrollo evolutivo saludable en todos los aspectos, físico, anímico, social, etc.

CUIDADOS SOBRE LA SALUD

Durante los 3 primeros años de vida los niños frecuentemente adquieren varias enfermedades infantiles. Su sistema inmunitario va madurando al hacer frente a varios virus y bacterias con las que entra en contacto y son los causantes de las enfermedades en las que son frecuentes la fiebre, mucosidad, tos, alteraciones del aparato digestivo, etc.

A continuación, veremos cómo tratar las principales afecciones de los más pequeños:

FIEBRE

La fiebre es una reacción natural del cuerpo, es la respuesta del sistema inmunitario a la presencia de ciertos microorganismos patógenos que viven a cierta temperatura, cuando ésta sube y se produce fiebre o febrícula, dichos virus o bacterias mueren.

Nuestra labor como cuidadores es acompañar a los niños en su procesos febriles, vigilando y controlando que la temperatura se mantenga entre 38 o 38’5ºC.

Se ha demostrado que niños que padecen fiebres altas tienen menos posibilidades de padecer cáncer o desarrollar dermatitis.

Podemos ayudar a los niños en los procesos febriles con algunos remedios como son envolturas con esencia de árnica. Cuando la temperatura corporal del niño es de 39ºC o superior, tiene escalofríos, temblores y su piel no está caliente le podemos poner envolturas en los tobillos y las muñecas con esencia de árnica para favorecer  que el calor se desplace a la piel del niño. No hace falta que le dejemos totalmente destapado, pudiendo cubrirle con una sábana y, en el caso de que tenga las manos o pies fríos, ponerle una bolsa de agua caliente.

Cuando el niño tiene fiebre de 39-40ºC  y su piel está caliente se le pueden poner calcetines en los pies y envolturas en los antebrazos humedecidos con agua templada con limón, si esto no es suficiente se le puede poner un pijama húmedecido con el mismo agua o envolverlo en una sábana también humedecida. Este procedimiento puede repetirse hasta 3 veces.

Sobre el agua templada colocaremos medio limón, a ser posible ecologico o biodinámico, al que le habremos hecho unos cortes en la cáscara y le aplastaremos con un vaso o similar sobre el agua para sacar el zumo y los aceites esenciales que contiene la parte blanca de su cáscara.

En este agua mojaremos los calcetines y envolturas para los brazos, los escurrimos y se los colocamos al niño. Transcurridos 5 minutos le tomamos la temperatura, si no ha bajado, podemos hacer lo mismo mojando y escurriendo un pijama en el mismo agua. Si la temperatura sigue sin bajar podemos envolverle en una sabanita húmeda.

De esta manera conseguiremos que la fiebre vaya bajando despacio y mantenerla en cifras optimas para eliminar a virus y bacterias patógenos.

Una vez  finalizada la enfermedad con fiebre podemos observar que ha habido cambios en el niño, posiblemente haya crecido, su cuerpo y su cara son un poco diferentes, ha evolucionado tras el proceso.

“En toda situación de crisis aprendemos y evolucionamos”.

PROCESOS RESPIRATORIOS

Cuando los niños respiran mal debido a la obstrucción de las vías aéreas por exceso de mucosidad, tenemos que hacer lavados con suero fisiológico. Con el niño tumbado boca abajo, ponemos la cabecita de lado y le echamos suero por el orificio que queda arriba para que el agua salga por el de abajo. Repetimos la operación girando la cabeza y echando agua por el otro orificio. Así las veces que consideremos. Si está muy obstruido, lo más seguro es que no le salga por el lado contrario, pero le ayudamos a ir disolviendo poco a poco el moco.

Para descongestionarle, también podemos servirnos de suaves masajes con aceite de lavanda por la espalada y pecho. Con las manos calientes apoyamos los talones de las manos en la espalda y con suaves repeticiones de arriba abajo y desde las axilas al centro, vamos esparciendo el aceite. Lo mismo por el pecho: desde el hombro bajamos por el centro del pecho bordeando los arcos costales y terminando en el costado.

También se pueden poner envolturas de lavanda en el pecho y espalda.

En caso de dificultad respiratoria siempre hay que acostar al niño con la cabeza y cuello ligeramente elevados.

APARATO DIGESTIVO

Otro de los problemas más comunes entre los más pequeños son diarreas, estreñimientos o dolor abdominal.

Para aliviar los síntomas siempre podemos poner una bolsa de agua caliente protegida con funda de tela sobre el abdomen. Nunca directamente sobre la piel del niño.

PROBLEMAS DE SUEÑO

Para ayudarles a conciliar el sueño podemos poner unas gotitas de aceite de lavanda sobre la almohada y darle un ligero masaje con dicho aceite sobre la frente y la nariz.

DERMATITIS

Actualmente es un problema muy frecuente en nuestros niños. Una alimentación adecuada y saludable, ecológica en lo posible, con alimentos exentos de conservantes, colorantes y sin procesar puede ayudar a que la dermatitis remita y en algunos casos a que desaparezca.

Un remedio muy efectivo es el baño con corteza de roble durante la fase seca: hidrata, calma el picor y evita el rascado. Durante la fase húmeda poner caléndula en las zonas de las heridas.

TOCAR PARA CALMAR

Otro de los cuidados fundamentales en el niño es la capacidad de transmitirles calma a través del TOQUE, que no es más que acercarnos y contactar a través del tacto con el niño con respeto, cariño y delicadeza. Esto le ayuda a relajarse. No le cogemos de cualquier manera, lo hacemos tocándole suavemente, arropándole, acompañándole para que se sienta querido, seguro y protegido. Es un signo de RESPETO hacia él.

Tocar para darles calma: pies, piernas, manos, brazos, hombros, manteniendo el contacto visual. Contraemos ligero y expandimos. Comunicamos a través del toque.

RITMOS NATURALES

Los ritmos saludables son fundamentales para los niños. Es importante mantener y respetar ritmos diarios como: descanso/sueño, actividad, horarios de comidas. Para que sean saludables, hemos de favorecer que haya flexibilidad en ellos. Por ejemplo, si la hora de la cena es a las 19.30h puede ser entre las 19 y las 20h.

Son muy importantes para los niños los ritmos de comida y que éstas sean sencillas y de calidad para que sean fácilmente digeribles. También es importante cocinar con amor (esto siempre ayuda a que las comidas sean mucho más apetecibles).

Durante el período de actividad ayudaremos a nuestros hijos acompañándolos según sus necesidades y en función de nuestras limitaciones.

Podemos favorecer que los ritmos de descanso/sueño y actividad sean de calidad estando con el niño a la hora de ir adormir leyéndole un cuento, escuchándole al final del día, haciéndole sentir que estamos con él.

Y hasta aquí los principales cuidados del niño, de la mano de Sagrario Peña, enfermera con más de 20 años de profesión. En este enlace podréis encontrar una información más detallada sobre los remedios, productos se necesitan y cómo aplicarlos. Clic aquí.

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